Description
Cuando a mi hijo pequeño, Antonio, había que dormirle todas las noches (ya que tenía miedo),me pedía que le cogiera de la mano y le contara cuentos. Yo, al principio, le contaba lostradicionales, los de toda la vida. Pero, no sé por qué, él no quería ese tipo de cuentos, y mepedía relatos que dormía abrazado a un peluche, un osito que él llamó Tedy, y fue con esepersonaje que empecé a contarle cuentos que le gustaban. Con el tiempo, comencé amemorizarlos y, cuando se los repetía, él me corregía. Al final, me vi obligado a memorizarlosde la forma en que le día, siendo Antonio ya mayor y yo estando jubilado, hablando, le dije que ya estabacansado de escribir tanta poesía. Entonces, él me respondió: ?Papá, ponte a escribir loscuentos que me contabas de pequeño?, y así lo hice. Este es el resultado.






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